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Una escritora en las
Antipodas
(La tenue frontera
entre la cordura y la locura)
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Janet ,segunda por la
izquierda, con sus hermanas
Nacida en
Nueva Zelanda en 1924, Janet Frame es una de mis escritoras fetiches
y una de las escritoras más apreciadas en su país pero que sólo empezó
a conocerse fuera de él , y del mundo anglosajón, cuando Jane Campion
realizó la película “Un angel en mi mesa” en 1990, basada en los
tres volúmenes de su autobiografía (“Hacia la isla”, “Un ángel
en mi mesa” y “El enviado de la ciudad de cristal”).
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La novela
La peli
Hija de un obrero ferroviario,
su madre trabajaba, como hoy diríamos en “casas” La pobreza, las
deudas, la enfermedad y la tragedia fueron su vida cotidiana: su hermana
mayor, Myrtle, se ahogó en una pileta a los 13 años; diez años más
tarde, su hermana menor, Isabel, también se ahogó; su madre era de
una secta cristiana que atribuía valor religioso a los objetos identificados
de la vida diaria.
Estudió
magisterio en Dunedin y empezó a estudiar psicología en la Universidad
de Otago, un día intentó para suicidarse, no lo consiguió pero escribió
un ensayo sobre su acción y el mundo a su alrededor decidió recluirla
en un sanatorio mental donde se le diagnosticó, equivocadamente, esquizofrenia
y donde sufrió deshumanizadores tratamientos de electroshock durante
los ocho años que estuvo y que jamás podría olvidar.
En el hospital
leyó a los clásicos y empezó a escribir. Gracias a su primer libro
de cuentos, El lago: relatos (1952), que ganó el premio Hubert
Church de prosa, se salvó de una intervención de psicocirugía (lobotomía).
A su salida
del hospital Frank Sargeson (en la foto), influyente autor neozelandés, la acogió
en una cabaña situada en el jardín de su casa para que pudiera seguir
escribiendo
{mosimage}A partir
de 1956 viaja a Europa viviendo en Londres, París e Ibiza. Aquí
tendría sus primeras experiencias sexuales y llevaría una vida un
tanto hippy. De vuelta a Londres, sola, sin trabajo, se interna
voluntariamente y el psiquiatra, Alan Miller, le diagnosticaría que
NO tenía esquizofrenia, diciendo de ella que “…
simplemente era una mujer tímida y algo excéntrica que prefería vivir
sola y seguir algunas pautas de conducta diferentes a las de la mayoría”… Efectivamente su intimidad
corren paralelas al aislamiento social y las conductas bulímicas que
habrían de ser una constante a lo largo de su vida.
El desierto
de la alienación y la falta de compromiso afectivo son el tema central
de toda la obra de Frame, así como contempla
una sociedad inepta y parcial, incapaz de enfrentarse con el desorden,
la irracionalidad y la locura, que ella sufrió en propia carne.
Murió
de leucemia en enero de 1994, a los 79 años, en un centro hospitalario
de Dunedin (Isla del Sur), donde permanecía ingresada desde agosto
del año anterior en que le fue diagnosticada.
{mosimage}Janet
Frame estaba en posesión de la Orden de Nueva Zelanda, la Orden del
Imperio Británico y había recibido numerosos premios literarios. En
1986, la American Academy of Arts and Letters, nombró a la escritora
neozelandesa miembro honorario.
Señalar,
por último, que la prensa neozelandesa, se está haciendo últimamente
eco de la de la teoría del Dr. Sarah Abrahamson
que afirma que Janet Frame, basándose en el análisis de sus tres obras
autobiográficas, pudo sufrir de autismo. Pero, como señala el también
psiquiatra Dr. Simone Oettli, confundir el texto con el escritor “…sería
como “acusar a Agatha Christie de asesina.”
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