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Houston, Houston
¿me recibe?

(o de como contar historias cuasi feministas de forma masculina)
La “atracción” de las mujeres escritoras por escribir con nombre masculino es algo bastante corriente y tiene que ver con el prejuicio, casi universal, como señala Laura Freixas: de que “lo femenino se asocia con lo particular. Lo masculino, por el contrario, con lo universal”. Leía esto en el último número de la revista “Qué leer” (“Escritoras con pseudónimo de Hombre”, de Eva Orúe), e inmediatamente me acordé de Alice B. Sheldon, “Alli”, otra mujer que escribía “como” un hombre. Utilizó principalmente el seudónimo de James Tiptree, Jr. y, ocasionalmente, el de Raccoona Sheldon.
Los amantes de la literatura de ciencia ficción conocen de sobra a James – Alice, norteamericana (1915-1987) que hizo, de su propia vida, también una ficción. Era hija única de Herbert Bradley (abogado y que dirigió tres expediciones a tierras inexploradas del centro de África) y de Mary Hasting Bradley, escritora de éxito.
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