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Bruno Bettelheim, Psicoanálisis de los cuentos de Hadas
Biblioteca de Bolsillo, 7ª ed., 1995
“Si deseamos vivir, no momento a momento, sino siendo realmente conscientes de nuestra existencia, nuestra necesidad más urgente y difÃcil es la de encontrar un significado a nuestras vidas… la comprensión de este sentido no se adquiere repentinamente a una edad determinada ni cuando uno ha llegado a la madurez cronológica, sino que, por el contrario, obtener una comprensión cierta de lo que es o de lo que debe ser el sentido de la vida, significa haber alcanzado la madurez psicológica.â€
Asà empieza Bruno Bettelheim la introducción a su libro "Psicoanálisis de los cuentos de hadas", escrito hace ya más de treinta años. Consideró que estos cuentos tienen una gran importancia para la formación de un niño ya que les resultan divertidos, despiertan su curiosidad, estimulan su imaginación y desarrollan su inteligencia ya que aportan importantes mensajes a nivel consciente e inconsciente al hacer referencia problemas humanos universales.

Muchos padres están convencidos de que los niños deberÃan conocer únicamente el lado bueno de las cosas, para evitarles sufrimientos o preocupaciones tempranas. Sin embargo, los cuentos de hadas les transmiten, que la lucha contra las serias dificultades de la vida es inevitable, y que si uno no huye y se enfrenta a las privaciones inesperadas y a menudo injustas, puede llegar a dominar todos los obstáculos. Es cierto el rechazo de cierta pedagogÃa por los cuentos tradicionales, considerándolos factores perturbadores de la psiquis infantil: por su condición demasiado cruel, por la presencia de personajes algo siniestros, por la importancia de la muerte en ellos, etc. Según esos pedagogos, el niño tendrá tiempo al crecer de conocer la dureza de la vida pero también es cierto que en los cuentos de hadas se suele plantear, de modo breve y conciso, un problema existencial. La maldad está siempre presente igual que la bondad, pero nunca en una sola persona sino en dos personajes diferentes. El “malo†siempre pierde, de modo que la convicción que se transmite es que el crimen no resuelve nada y de esta manera es una persuasión mucho más efectiva que la enseñanza de normas morales y los personajes no son ambivalentes, es decir que no son buenos y malos al mismo tiempo, como somos todos en realidad.
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