Libros de Viajes

LA HISTORIA DE FREYA STARK, LA ULTIMA GRAN VIAJERA

 

 

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Jane Fletcher Geniesse

Booket, 2004

 

           

Freda Stark en 1928, después de su primer viaje a Oriente y de su aventura en el territorio prohibido de los rebeldes drusos

 

¿Se puede vivir sola, sufrir penurias económicas, tener una frágil salud, conocer el desafecto familiar, la muerte de seres queridos y aún así no perder la esperanza y viajar sola, la mayoria de las veces, por el placer de viajar, por lugares apenas visitados por occidentales, y al tiempo para buscar material y escribir libros, buscar desesperadamente el amor y al final ¿encontrarlo? en un hombre homosexual e incapaz de amarnos?

 

 

Hoy dia lo más seguro que digamos sí a todo pero estamos a finales del siglo XIX donde ser mujer no era fácil. Esto y mucho más nos cuenta Jane Fletcher en su biografía de Freya Stark.

 

Freya Madeleine Stark nació en París en 1893 y se crio en Italia. Sus padres, Flora y Robert Stark eran  muy aficionados a viajar y solían llevar consigo a su hija. Cuando Freya tenía 10 años y su única hermana, Vera, 9, el matrimonio se separó. Flora había empezado una relación extraña con el conde Mario di Roascio (quién acabaría casándose con Vera), que le llevó a la quiebra económica tras algunas desastrosas inversiones.  En 1903 se instaló en Dronera (Italia) con sus hijas que tuvieron que ayudar en las labores de la casa al no poder mantener ningún tipo de servicio.

 

 

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Venecia Budddicom, amiga íntima de Freya

 

Afortunadamente Freya consiguió, en 1911 se trasladarse a Londres para estudiar en el Bedford Colleg3. Poco duró su alegría. En 1914 la  Primera Guerra Mundial interrumpió sus estudios y tuvo que volver a Italia donde, con tal de no volver a Dronera, se alistó como enfermera En la Clínica de Santa Úrsula en Bolonia. Alli conoció a Quirino Ruata, médico y profesor de bacteriología de quién se enamoró apasionadamente pero cuya relación no llegó a buen fin.Después de la guerra estudió árabe en Londres. El mundo árabe la apasionaba y en 1927 empezó a viajar publicando sus artículos en el Bagdad Times.


En 1930 visitó los castillos de los asesinos en Irán y de esta aventura nacería su libro The Valleys of the Assassins (1934). Su siguiente viaje la llevaría en 1935 al sur de Arabia (The southern Gates of Arabia, 1934) y Winter in Arabia, 1940.

 

Freya hablaba inglés, francés, alemán, italiano, árabe, persa y turco lo que, obviamente, facilitó sus viajes a través de todos estos paises.Entretanto había adquirido la idea de estudiar a los drusos (minoría religiosa heterodoxa.


Durante la Primera Guerra Mundial el papel de Freya Stark se había limitado a alistarse como enfermera, pero en la Segunda el Gobierno Británico supo sacar partido a sus aptitudes y la envió primero a Adén y luego a Irak. Allí se dedicó a recoger información y al tiempo colaboró a reclutar árabes para la causa aliada. En El Cairo fundó una especie de sociedad antinazi llamada Brotherhood of Freedom (Hermandad de la Libertad).


{mosimage}Finalizada la contienda regresó a su hogar en Asolo, en el norte de Italia, donde se dedicó a escribir. A estas alturas ya había editado varios libros. Su bibliografía se compone de una treintena de obras en total, en las que principalmente narra sus peripecias por los países que visitó y cuatro autobiográficos. Con 54 años se casó con el  diplomático Stewart Henry Perowne y se fue a vivir al Caribe, pero el matrimonio duró cuatro años, hasta que Freya decidió viajar a Turquía y desde ahí seguir los pasos de Alejandro Magno en Asia.


Y después a Yemen, China, Afganistán, Camboya, Nepal y casi toda Europa. Con 89 años todavía andaba recorriendo los pasos de montaña del Himalaya. Murió en su casa de Italia en 1993, a los 100 años. Ostentó el rango de Dama del Imperio Británico y consiguió que la Real Sociedad Geográfica de Londres se rindiera a sus pies y le concediera una beca por sus estudios cartográficos.


{mosimage}Su vida es el guión de una película de aventuras donde no faltan paisajes exóticos, viajes temerarios, extravagancias, pero también amores imposibles, penurias económicas y una niñez infeliz, amén de una larga lista de enfermedades que la acompañaron siempre. Pero Freya fue un personaje de carne y hueso, y tras esta mujer valiente se escondía una niña solitaria y enfermiza, que comenzó a viajar para escapar de una anodina vida y una madre posesiva.

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Su pasión por viajar la  muestra cuando dice “A uno le sobreviene una especie de locura a la vista de un buen mapa”, escribió en su libro de Siria. Esta locura la llevó a recorrer el mundo hasta una edad bien longeva. Con más de 70 años visitó China por primera vez, condujo un jeep a través de Afganistán y participó en un trekking a caballo en el Nepal. A punto de cumplir los 90 atravesó a lomos de mula algunos pasos del Himalaya, a más de 5.000 metros de altitud. Fue la última gran viajera y una mujer revolucionaria para su tiempo.

 

{mosimage}Junto con la biografia, probad a leer “Los valles de los asesinos. Viaje por el desierto persa”, RBA Bolsillo, 2008: Describe el viaje en 1929 hasta Bagdad para comenzar un viaje que ella misma define de placer y descubrir y conocer las fortificaciones de los misteriosos Asha. En las dos partes del viaje recorrió Luristán y Mazanderán, recorriendo las montañas de Elburz y localizando la Roca de Alamut y el castillo de Lamiasar entre otros hitos históricos. Libro interesante muy interensante en la descripción de la forma de vida feudal de los habitantes de esas regiones y de su comportamiento

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Para saber más:

http://www.elmundo.es/2001/08/18/uve/1037478.html

http://www.terra.es/cultura/articulo/html/cul2618.htm

http://elsecretodelosassassini.blogspot.com/2008/05/freya-stark-la-primera-occidental-en-el.html

http://blogs.que.es/3043/2005/4/24/mujeres-intrepidas-con-ansias-libertad-el-desierto

http://www.virtualvienna.net/columns/brigitte/freya_stark.html