Amor. La palabra difícil. Donde todo empieza, adonde siempre volvemos. Amor. Falta de amor. La posibilidad del amor.

(Jeanette Winterson)

 

Jeanette Winterson, Lumen, enero 2012 (20,90€)

Traducción: Álvaro Abella Villar

 

Este es un libro autobiográfico en el que la británica Jeanette Winterson nos cuenta la cruel historia de su infancia, adolescencia y juventud y su esfuerzo  personal, casi increible, por cambiar su destino con la ayuda de los libros y la lectura. No se olvida del contexto en que esa vida transcurre: en Manchester una de las “cunas” del proletariado inglés, que ya no era el de la época de Marx y Engels, pero que en muchos aspectos no estaba muy lejos  y reflexiona sobre cómo la han influido la ciudad, la comunidad, la sociedad, la clase trabajadora y Margaret Thatcher… “El norte obrero de Inglaterra era un mundo de una brutalidad rutinaria”, escribe, Los hombres pegaban a las mujeres, a los niños se les abofeteaba casi todos los días, o los niños se peleaban todo el tiempo”

En este contexto Jeanette nació en 1959 y pocos meses después fue adoptada por una pareja de evangélicos pentecostales con pocos recursos económicos y completamente fanáticos.

 

Mrs. Winterson

La primera parte de las memorias no cuenta una historia de maltrato y superación. Su madre, siempre que se enfadaba, le decía: "El demonio nos llevó a la cuna equivocada". Nunca dejó de recordarle que había cometido un error al adoptarla. La castigaban durmiendo fuera de la casa o en la carbonera  o le quemaban los libros porque, salvo la Biblia, todos estaban prohibidos.

Pero los libros fueron su salvación y la biblioteca pública de Accrigton, cerca de Manchester, Donde empezó a leer a los autores según el alfabeto: A, B, C….. “…Una vida dura necesita un lenguaje duro, y eso es la poesía. Eso es lo nos ofrece la literatura: un idioma suficientemente poderoso para poder contar cómo son las cosas. No es un lugar donde esconderse. Es un lugar donde encontrar…”.

Pronto se dio cuenta de su tendencia sexual: le gustaban las mujeres y cuando le dijo a su madre que estaba enamorada de otra chica porque le hacía feliz, esta le contestó con la frase que da título al libro: ¿Por qué ser feliz cuando puedes ser normal?”.

A los 16 años se fue/la echaron de su casa, pero ella lo tenía muy claro: trabajó en todo lo que pudo, repartió helados en una camioneta, como asistente en una funeraria y trabajó en un hospital mental como conserje, estudió y consiguió ingresar en la universidad de Oxford, donde se  licenciaría en Literatura Inglesa en el St. Catherine´s College en 1981 y conoció el éxito, a los 24 años, con su primera novela, Fruta prohibida (Oranges are Not the Only Fruit), ganadora del premio Whitbread y adaptada en cuatro capítulos para la cadena televisiva BBC en 1990 y que era totalmente autobiográfica: trata de la historia de una chica llamada Jeanette, hija adoptiva de los evangelistas pentecostales en Accrigton, que no reaccionan precisamente bien cuando ella, educada para ser misionera y evangelizar al mundo, se enamora de otra chica… Pero que desde luego no le sirvió para volcar la rabia y el dolor que llevaba dentro y que han posibilitado, muchos años después estas memorias :  "Supongo que lo más triste para mí, pensando en la versión de presentación que es Fruta prohibida, es que escribí una historia con la cual podría convivir. La otra era demasiado dolorosa. No podía sobrevivir a ella".  

De niña con su padre adoptivo


Venía de un medio proletario y no estaba conforme con el papel que, incluso en la izquierda, se concedía a la mujer. Por eso, nos dice, que a finales de los años setenta votó a Margaret Thatcher, aunque pronto se arrepentiría: “… Me parecía que Thatcher ofrecía mejores respuestas que los varones de clase media que representaban al partido laborista y que esos trabajadores que hacían campaña por un salario 'familiar' y querían que sus mujeres se quedaran en casa…Era una mujer y eso me hacía sentir que yo también podía triunfar. Si la hija de un tendero podía llegar a primera ministra, entonces una chica como yo podía escribir un libro que acabara en las estanterías de literatura inglesa…”

En la segunda parte del libro tiene más que ver con un diario que con las memorias: éxitos pero también depresiones, intentos de suicidio, casi caer en la locura, la voluntad de superar el daño y el desamor sufrido, la búsqueda desesperada del amor, una locura como ella misma dice: "Fue a finales de 2007, ¿Por qué? Bueno, pasaron dos cosas juntas: su mujer, Deborah Warner, la dejó. Y, revolviendo papeles, ella encontró papeles que hablaban de su adopción por una pareja de pentecostales. Los papeles mostraban, también, que Winterson había conocido a su madre biológica; que, de hecho, su madre biológica la había criado durante algunos meses y hasta la había amamantado. Vaya uno a saber qué cruce de abandonos, de haber perdido algo que se tenía, le pegó fuerte a esta escritora. “Nunca había pensado en la adopción antes”.

La escritora de éxito no es más que una niña que necesita encontrar a la madre que la abandonó cuando casi recién nacida a la que encuentra y con la que establece una cierta relación y  a la que pide una serie de explicaciones


Pero estas memorias hablan de heridas que nunca cicatrizan y de lo imposible que resulta consolar a un niño que sigue llorando, tantos años después, en el interior del adulto en que se ha convertido, que refleja todo el dolor y el desamor que la autora aún conserva y el profundo desencuentro entre los deseos, los principios y las razones de  vida entre una madre y su hija.

 

Jeanette Winterson

Ya viviendo en Londres, Jeanette Winterson se incorporó al Roundhouse Theatre y, tiempo después, a un sello editorial.

Como ya se ha señalado antes, publicó en 1985 de Fruta prohibida. Durante los años siguientes, la producción literaria de Jeanette Winterson, quien además de publicar libros colabora con frecuencia con diversas publicaciones de su país (entre las que se pueden mencionar  The Times The Guardian, se vería ampliada con títulos como Paseo para principiantes, La pasión, Espejismos, Escrito en el cuerpo Arte, entre otros.

El Premio Whitbread, el John Llewelyn Rhys Memorial, el E. M. Forster de la Academia Norteamericana de Artes y Letras y el OBE por Servicios a la Literatura son algunos de los reconocimientos que esta autora inglesa ha recibido a lo largo de su trayectoria.

A veces, cuenta en una entrevista concedida a The Guardian, la llaman de las revistas para preguntarle por sus amores. Como el que tuvo con Pat Kavanagh, la última agente literaria y esposa de Julian Barnes, pero eso fue en los años 80. Su nueva pareja es Susie Orbach, una escritora feminista que alguna vez fue la terapeuta de Lady Di. “Susie se define como post heterosexual”, cuenta Winterson. “Me gusta esa definición porque me gusta la idea de que se puede ser fluído en lo sexual. Por ejemplo, yo no me considero una lesbiana. Quiero estar más allá de esas definiciones restrictivas.”

Hace varios años que Winterson no escribe una novela, pero está planeando hacer dos guiones: uno sobre la relación entre Gertrude Stein y Alice Toklas y otro, para la BBC, sobre las hermanas Brontë. Mientras tanto vive y regenta su propia tiende de productos orgánicos

Jeanette Winterson en su tienda en Spitalfields. Fotografía de Dan Chung

Fuentes:

http://littlewordsreview.wordpress.com/2012/01/10/why-be-happy-when-you-could-be-normal-jeanette-winterson/

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/soy/1-2325-2012-02-17.html

http://www.lne.es/cultura/2012/02/13/negro-cuento-hadas/1198374.html

http://www.jeanettewinterson.com/

http://www.guardian.co.uk/books/2010/feb/22/jeanette-winterson-thought-of-suicide/print