Otras Literaturas

 

Gabriel Zaid, Nuevas ediciones debolsillo, S.L., mayo 2010 (7,95€)

 

De pequeña y jovencita yo quería ser escritora, y escribía y escribía pero pronto, afortunadamente, me di cuenta de que no tenía nada que decir con la suficiente enjundia, que pudiera interesar a los demás, así que en vez de escribir me dediqué a leer y “criticar” libros, que es la posición en la que nos colocan los novelistas: “...si no eres capaz de escribir, te dedicas a la crítica literaria..”. No sé si os suena la frase, pero yo la he oído mucho. Y no andan carentes de razón quienes la dicen.

 A lo largo de los últimos años he encontrado o me han hablado de personas que, literalmente, se mueren por escribir, dedicar su vida a ello y convierten su vida en una especie de sacrificio porque escribir y, obviamente que te publiquen y que vendas ese libro, no es nada fácil.

Siempre me pregunto con admiración, subrayo, qué es lo que lleva a estas personas a sacrificar su vida (en su sentido más estricto), a volcar su experiencia, imaginación, creatividad en un papel a sabiendas (o no) que en la mayoría de los casos ese papel va a acabar en la papelera de cualquier editor.

Todo esto viene a colación cuando he releído, por encima, Los demasiados libros, de Gabriel Zaid, que se publicó en 1996 pero que se ha reeditado hace un par de años en edición de bolsillo.

En realidad Zaid no habla de los escritores sino de la multitud de libros que se publican y que, para los que somos lectores compulsivos, resulta aterrador: “…Los libros se publican a tal velocidad que nos vuelven cada día más incultos. Si uno leyera un libro diario, estaría dejando de leer cuatro mil, publicados el mismo día. Es decir: sus libros no leídos aumentarían cuatro mil veces más que sus libros leídos. Su incultura, cuatro mil veces más que su cultura…”.

Entonces yo me pregunto por qué hay tanta gente que quiere escribir y publicar  ¿por lo famoso que puedas llegar a ser, en la admiración que puedes despertar, en la fama y el “culto” que envuelve a determinados escritores?.

Leer hoy día es algo así como pertenecer a un espécimen raro y cuando te pones a hablar con gente que no lee y usas términos desconocidos por ellos te toman por snob o, literalmente piensan que eres un “repipi” que se las das de intelectualoide.

Por otra parte y en algún sitio de las fuentes que cito al final he leído y suscribo: ¿Y para qué leer? ¿Y para qué escribir? Después de leer cien, mil, diez mil libros en la vida, ¿qué se ha leído? Nada. Decir: yo sólo sé que no he leído nada, después de leer cientos de libros, no es un acto de fingida modestia: es rigurosamente exacto, hasta la primera decimal de cero por ciento. Pero ¿que no es quizás eso, exactamente, socráticamente, lo que los muchos libros deberían enseñarnos? Ser ignorantes a sabiendas, con plena aceptación. Dejar de ser simplemente ignorantes, para llegar a ser ignorantes inteligentes.

Quizá la experiencia de la finitud es el único acceso que tenemos a la totalidad que nos llama, y nos pierde, con desmedidas ambiciones totalitarias. Quizá toda experiencia de infinitud es ilusoria, si no es, precisamente, experiencia de finitud. Quizá, por eso, la medida de la lectura no debe ser el número de libros leídos, sino el estado en que nos dejan.

Un ensayo muy original, que plantea preguntas que muchos lectores ya se habían realizado íntimamente y que comprenden que su locura, su afán por acumular volúmenes, aun a sabiendas de que nunca podrán ser atendidos, no es algo aislado, sino un virus mucho más común de lo que parece. Podemos llegar, con el autor, a esta conclusión:

¿Qué demonios importa si uno es culto, está al día o ha leído todos los libros? Lo que importa es cómo se anda, cómo se ve, cómo se actúa, después de leer. Si la calle y las nubes y la existencia de los otros tienen algo que decirnos. Si leer nos hace, físicamente, más reales.

 

Gabriel Zaid

Gabriel Zaid (1934, Monterrey, Nuevo León) es un poeta y ensayista mexicano y colaborador habitual de la revista Letras Libres.

Estudió en el Instituto Tecnológico de Monterrey y obtuvo el título de ingeniero mecánico administrador en 1955. Fue consultor independiente durante varios años. Fue miembro del consejo de la revista Vuelta de 1976 a 1992. Como miembro del grupo editorial Vuelta y de su legado ha sido uno de los promotores y comentadores de la obra de Octavio Paz.

En cuanto a su labor poética, algunos de sus poemas más famosos son Circe, Fábula de Narciso y Ariadna y Campo nudista.

En relación a su obra como ensayista, se ha destacado por abarcar desde el ámbito cultural hasta la organización de las calles, colonias y zonas postales de la Ciudad de México; pasa por las esferas políticas y sociales, de las cuales hace claras denuncias de las ideas preconcebidas y prejuicios en general, como los lazos entre las élites gubernamentales y las casas de educación superior, el desgaste del aparato burocrático del PRI, el modelo económico mexicano, la distribución editorial, o la necesidad de replantear las prioridades de la vida. La principal cualidad de su prosa es que abarca todos estos temas sin arrebato alguno, eligiendo cuidadosamente las palabras para designar las cosas, y siempre fundamentando sus argumentos antes de emitir algún juicio. Ha sido colaborador en numerosos diarios y revistas, y algunos de sus escritos han sido traducidos al inglés, francés y portugués.

Obtuvo el Premio Xavier Villaurrutia en 1972 por su ensayo Leer poesía. Es miembro de El Colegio Nacional desde 1984, su discurso de ingreso fue Imprenta y vida pública. Homenaje a Daniel Cosío Villegas. El 20 de marzo de 1986 fue elegido miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, tomó posesión de la silla XVI el 14 de septiembre de 1989, renunció a su puesto el 25 de noviembre de 2002.

Fuentes:

http://www.analitica.com/bitblioteca/zaid/libros.asp

http://www.letraslibres.com/revista/convivio/relecturas-de-gabriel-zaid-3-los-demasiados-libros

http://www.nevandoenlaguinea.com/contenido/2011/09/28/leer-es-un-placer--vdeos

http://blogs.elpais.com/juan_cruz/

http://www.margencero.com/articulos/articulos3/zaid.htm