En este mismo sitio comenté hace unos meses una novela que me impresionó bastante y de la que no me olvido: Tenemos que hablar de Kevin, de Lionel Shriver , que acaba de publicar la que ahora comentamos.
Si la primera ponía en jaque el mito de la maternidad, en esta, investiga las relaciones de pareja mediante las dos caras de la infidelidad : la que se lleva a cabo y la que no y la situación más tremenda para mí en la vida de una persona: quecualquier acción tiene sus consecuencias incluso la omisión de acción las tiene. No hay escapatoria posible. La autora señaló en una entrevista sobre su novela:"Me interesa mucho ese momento de decisión: quién es nuestra pareja cambia absolutamente nuestras vidas". La idea de los universos paralelos, "es una literaturización de todo lo que te pasa por la cabeza cuando tienes que decidir: intentas ver el futuro, imaginar las alternativas, el problema es que nunca puedes preverlo todo".
Los/las que ya tenemos unos años podemos recordar que en nuestra vida es muy probable que se nos haya dado una situación en la que hemos tenido que escoger, una bifurcación de caminos en la que, obligatoriamente, hemos tenido que tomar uno de los dos. El primero, suponía mantener la situación, pero el segundo era una incógnita: no sabíamos qué puede pasar, podía irnos mejor o podíamos perder todo lo que teníamos por nada. Si alguien que lee esto ha pasado por esa situación me comprenderá sin más.
La novela, situada en Dominica y Jamaica durante la década de 1830, trata de un personaje de Jane Eyre de Charlotte Bronte. Dividida en tres partes en la primera, narrada en primera persona, la protagonista, Antoinette, nos cuenta su infancia en la colonia británica, en la hacienda de sus padres, donde los esclavos llaman a la niña “cucaracha blanca”, pero a la vez ella siente una rara fascinación por estos y sus costumbres, además de su cariño por la negra Christophine, conocedora del vodú y su especial consejera. Después de la ruina de la hacienda, debido a la mala administración de su padrastro, y la muerte de su hermano Pierre, Antoinette es enviada a estudiar en un convento católico en la llamada Spanish Town.
En la segunda parte, la narración la hace el marido de Antoinette, un inglés llegado a la colonia para conseguir fortuna a través de un matrimonio ventajoso y los desencuentros que se originan en la relación de la apasionada criolla y el frío británico, incapaz de entender aquel país. También hay momentos en que la protagonista retoma la narración; como en sus visitas a Christophine con el anhelo de que haga “algo” para lograr que el esposo la ame. Esta alternancia de narradores nos muestra los conflictos matrimoniales que van sucediéndose, desde el cambio de nombre obligatorio que el marido le impone (Bertha por Antoinette) hasta concluir con la partida de ambos A Thornfiel Hall, en una relación muy resquebrajada al igual que la salud mental de la protagonista.
La tercera y última parte nos coloca a Antoinette-Bertha en la mansión de Mr. Rochester (el personaje de Jane Eyre) , ya recluida en sus habitaciones, al cuidado de una enfermera y completamente enajenada